Mitos de la región celta El talamontes

Los mitos de la región celta son a veces difíciles de comprender, sobre todo si no se cuenta con el bagaje necesario como para situarse en el momento histórico en el que esta clase de historias fueron pasadas de generación en generación.

Hoy día no vamos a versar sobre las epopeyas que tuvieron que pasar las personas de esa región para lograr su independencia, ni del significado del trébol de cuatro hojas (el cual, dicho sea de paso la gente toma como un elemento de buena suerte).

Sino de algo mucho más perturbador. Se trata ni más ni menos que de la brevísima historia de Scott Wilkinson, un leñador que se encargó de erosionar una porción considerable del bosque que se encontraba cercano a su vivienda.

Al principio el negocio de cortar y vender madera a sus amigos le iba de perlas, pues con poco esfuerzo obtenía en grandes ingresos. Sin embargo, poco a poco se fue quedando sin suministros.

Velozmente se dio cuenta que algunos de sus vecinos ya habían tenido la misma idea y por lo tanto, gran parte del terreno boscoso se encontraba cercado. Esto lo obligó a internarse hasta la zona más frondosa del bosque en donde encontró unos robles grandes y robustos.

Lo extraño era que éstos estaban unidos por una delgadísima liana de color verde claro. Además un letrero grabado de madera decía: “No molesten a los Robles, o se las verán conmigo”.

Scott buscó en los alrededores y no encontró a nadie. Tomo su serrucho y corto el primer árbol rápido y con gran maestría. En el momento en el que el tronco tocó el suelo, se escuchó una voz grave y enfadada que le gritó:

– Ahora tú serás convertido en un roble.

Se trataba de un diminuto duendecillo que estaba oculto en la copa de uno de los árboles. El cuerpo de Scott se volvió de madera y fue colocado en una zona cercana a los leñadores.

Cuando el hombre ahora convertido en parte del bosque vio como sus vecinos se acercaban con la intención de cortarlo, les gritó pero nadie pudo oírlo. Fue una muerte muy dolorosa, pues los hachazos le destrozaron la raíces hasta morir.